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D. Félix de Azara DESCRIPCION E HISTORIA DEL PARAGUAY Y DEL RÍO DE LA PLATA V. I
CAPITULO XIV De los Pardos.
1. Para mejor inteligencia de lo que iré diciendo, será bueno saber que en los principios todo el pais que describo y mucho más, componia un solo gobierno con un solo obispo que residian en la Asuncion del Paraguay; pero no se tardó mucho en separar de él las provincias de Santa Cruz de la Sierra, de Moxos y Chiquitos, ni los portugueses en apoderarse de la isla de Santa Catalina y de las provincias de la Cananea, de Vera, de S. Pablo y del Guaira que todas pertenecian al mismo gobierno. De lo que restaba en 1620, se formaron dos, el del Paraguay y el de Buenos-Aires, cuyos límites, largo tiempo indeterminados, se fijaron en el curso del río Paraná quedando aun sin asignarse en la parte del Chaco. El del Paraguay perdió mucho con haberle usurpado los portugueses las provincias de Jerez y Cuyabá y luego la de Matagroso. 2. esta poblado aquel pais de tres castas de hombres muy diferentes, que son indios, europeos o blancos, y africanos o negros. Las tres se mezclan francamente resultando los individuos de que voy a hablar llamados con el nombre general de Pardos, aunque bajo el mismo incluyen a los negros. 3. Si el pardo es hijo de indio y blanco, le llaman mestizo, y lo mismo a toda la descendencia de este, con tal que no intervenga en ninguna de sus generaciones quien tenga sangre de negro poca ni mucha. Si el africano se une con blanco o con indio, llama el resultado mulato, y tambien a la descendencia de este, aunque por continuar sus generaciones con blancos llegan a resultar individuos muy blancos y rubios con pelo lacio y largo. En algunas otras partes les dan otros nombres: por ejemplo, si el hijo mulato hijo de negro y blanco se junta con blanco, sale lo que llaman cuarteron por tener solo la cuarta parte de negro; pero si la tal junta o union del mulato es con negro, le llaman salto atrás, porque en vez de salir a blanco, se retira teniendo tres cuartos de negro. 4. Siéndome imposible saber todas las mezclas que han intervenido para formar un mestizo o mulato, hablaré algo de lo físico y moral de ellos con la generalidad que he dicho dan a estos nombres, prescindiendo de su color más o menos claro, de su pelo y de las más o menos generaciones que le hayan formado: ni quiero que en materia tan obscura se tenga mi opinion por cosa demostrada, sino llamar únicamente la atencion para que otros la mediten mejor. 5. Los conquistadores llevaron pocas o ninguna muger al Paraguay, y uniéndose con indias, resultaron una multitud de mestizos a quien la córte declaró entonces por españoles. Hasta estos últimos años puede con verdad decirse que no han ido mugeres de afuera, ni aun cuasi hombres europeos al Paraguay, y los citados mestizos se fueron necesariamente uniendo unos con otros, de modo que cuasi todos los españoles alli, son descendientes directos de aquellos mestizos. Observándolos yo encuentro en lo general, que son muy astutos, sagaces, activos, de luces más claras, de mayor estatura, de formas más elegantes, y aun más blancos, no solo que los criollos o hijos de español y española en América, sino tambien que los españoles de Europa, sin que se les note indicio alguno de que desciendan de india tanto como de español. De aqui puede deducirse, no solo que las especies se mejoran con las mezclas, sino tambien que la europea es más inalterable que la india; pues a la larga desaparece esta y prevalece con ventajas aquella. Verdad es que como dichos vienen de españoles con indias, queda alguna duda de que lo que prevalece puede ser el sexo viril tan bien como la especie. Como al gobierno de Buenos-Aires han arribado siempre embarcaciones con españoles y mugeres de Europa que se combinaron con los mestizos hijos de los conquistadores, la raza de estos se ha ido haciendo más europea, no se ha conservado tan pura ni conseguido las ventajas dichas de los paraguayos; los cuales, en mi juicio, por esto aventajan a los de Buenos-Aires en sagacidad, actividad, estatura y proporciones. 6. Las resultas de africano e indio que se llaman Mulatos, y que por lo general tienen un color obscuro amarillazo, tambien aventajan algo en las formas y sagacidad a sus padres, principalmente a la parte de indio. Pero me parece que estas ventajas no llegan con mucho a las de los mulatos resultantes de africano y europeo; porque tengo a estos por la gente más ágil, activa, robusta, vigorosa, de mayor talento, viveza y travesura. Tal vez harian ya un grande papel por allá, sino fuese porque en llegando a ser pasablemente blancos, mudan muchos de pueblo y diciendo que son españoles pasan por tales, dejando su clase. En cuanto a la moral, noto muy poca diferencia entre mestizos y mulatos, pues aunque entre ellos los hay muy honrados, lo más general es ser inclinado a la embriaguez, al juego de naipes y a las raterias. Las leyes ponen al mulato en la última clase, despues de los europeos y sus hijos, de los indios mestizos y aun negros; pero la opinion comun los gradua iguales a los negros y mestizos y superiores a los indios. 7. En mi tiempo se hizo en el Paraguay el padron o lista del número de españoles y de negros y mulatos, y resultó de él, haber alli cinco de aquellos por cada uno de estas dos clases; y aunque no se haya hecho igual padron en el gobierno de Buenos-Aires, yo creo que aun son más alli o a lo menos tantos los españoles respecto a los negros y mulatos. Estas dos clases se dividen en libres y esclavos y el número de aquellos al de estos es en el Paraguay, segun el citado padron, como 174 a 100: esto es, que por cada cien negros y mulatos esclavos hay 174 de los mismos libres. Esta misma proporcion es generalmente en las colonias no españolas de América como 1 a 35, y la del número de blancos al de negros y mulatos, como 1 a 45. La enorme diferencia entre estas proporciones que hace conocer los pocos esclavos del Paraguay, viene principalmente de que alli no se pone reparo en que los esclavos se casen con indias, cuyos hijos nacen libres. Pero tambien deben muchos su libertad a los generosos paraguayos, quienes ademas los tratan con humanidad poco comun; de modo que la suerte de los esclavos alli, es igual y muchas mejor que la de los blancos del comun del pueblo. 8. En el gobierno de Buenos-Aires, los negros y mulatos libres no pagan tributo al Erario, y viven sin más diferencia con los españoles, que la de no obtener autoridad pública. No es asi en el gobierno del Paraguay, donde dispuso el visitador don Francisco Alfaro que desde la edad de 18 a 50 años pagase cada varon tres pesos de tributo anual; pero como entonces no se conocia alli la moneda ni habia comercio, no podian muchos negros y mulatos pagar tal tributo. Por esto se discurrió lo que llaman Amparo, que es entregarlos a los eclesiásticos y españoles pudientes, para que a su arbitrio y como si fuesen sus esclavos, los hiciesen trabajar pagando el tributo por ellos. No tardaron mucho aquellos gobernadores en entregar dichos Pardos libres a sus favoritos, importándoles poco que pagasen o no el tributo, haciendo lo mismo con las mugeres y con todas las edades. Aun hoy sucede cuasi lo mismo; bien que los más viven libremente sin pagar nada, por ignorarse su paradero en las campañas; y si les hostigan se pasan a otro gobierno. Los pocos que lo pagan, no es al erario, sino a lo que llaman ramo de guerra, que es un fondo de que disponen los gobernadores. 9. Un gobernador que en 1740 se vió muy acosado de los indios albayas, sacó del amparo a muchos negros y mulatos: y libertándolos del tributo, fundó con ellos el pueblo de la Emboscada, obligándoles a hacer el egercicio militar que no habian aprendido hasta entonces.
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