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D. Félix de Azara

DESCRIPCION E HISTORIA DEL PARAGUAY Y DEL RÍO DE LA PLATA

V. I

 

 

CAPITULO II

Disposicion y calidad del terreno.

 

1. De todo el pais que describo, cuasi puede generalmente decirse que es una llanura unida; pues las escepciones que esto tiene se reducen a cerritos o serrezuelas de corta estension, que no tienen 210 varas de elevacion sobre su base, y a quienes no se daria semejantes nombres, sino por la casualidad de estar en llanuras; de modo que juzgo no deberme detener a hablar de cosas de tan poca monta e importancia, en una descripcion tan general como esta. Pero sí debo advertir que los confines del Brasil desde el Río de la Plata hácia el Norte, son unas lomadas suaves, obtusas y estendidas, mezcladas de algunos cerritos que van descendiendo hasta los rios Paraná y Paraguay cuasi insensiblemente.

2. Aunque se conozca a la simple vista, la cuasi horizontalidad de aquellos paises, tambien lo indica en parte el asegurar los navegantes que se introducen las aguas del Río de la Plata setenta leguas por el río Paraná cuando suben las de aquel siete y ocho pies por los vientos del Este y del Sueste. Yo deduje ademas de las alturas del barómetro marcadas por los comisarios de límites del año 1750, que el río Paraguay en su curso de Norte a Sur desde el paralelo de 16º 24’ al de 22º 57, no tiene un pie de pendiente o desnivel por milla marítima de latitud o distancia.

3. Merecen alguna mencion las consecuencias de la planicie de un pais tan grande. La cordillera de los Andes y sus faldas orientales que son el límite occidental de esta descripcion en 740 leguas de longitud, no pueden menos de despedir por innumerables arroyos o canales naturales, sus muchas aguas procedentes de lluvias y fuentes dirigiéndolas hácia el Este a juntarlas con el río Paraguay, y Paraná o caer a la mar. Pero la verdad es, que en tan enorme estension a penas hay cinco o seis riachuelos o arroyos que lleguen a terminar a donde se ha dicho; porque la horizontalidad de los terrenos inmediatos a las citadas faldas de la cordillera, hace que las aguas que bajan por ellas se detengan indecisas en las llanuras, hasta que se van evaporando; lo mismo que las lluvias que caen en las propias llanuras.

4. Otra consecuencia es que nunca el pais podrá ser regado por canales artificiales, ni conocerá molinos y máquinas hidráulicas, ni tendrá una fuente de agua conducida. Las escepciones que esto pueda tener se hallarán en la inmediacion de los límites orientales y occidentales de esa descripcion: esto es al salir las aguas de las faldas de la cordillera y de las cercanias del Brasil, que son más inclinadas o menos horizontales.

5. Tambien son secuelas de la llanura de aquel pais, las muchas albercas que se encuentran en él; el que estas tengan grande superficie y poca profundidad, y el que se agoten con la evaporacion del verano. Porque no pudiendo los terrenos dar suficiente espedicion a las lluvias ni a las aguas que les llegan de otras partes; necesariamente se abalsan en los sitios algo más hondos, los cuales, atendido el estado del pais no pueden ser profundos, sino estendidos. Todo se verifica puntualmente en el pais que describo.

6. El lago de los Taraies se forma de la reunion de las aguas llovidas en grande abundancia por los meses de noviembre, diciembre y enero en la provincia de los Chiquitos, y en todas las sierras que concurren con sus vertientes a formar el río Paraguay hácia la parte de su orígen, porque no pudiendo este río contenerles en su cauce, rebosan por ambas orillas a largas distancias, permitiéndoselo el pais horizontal; y este derrame es lo que se llama lago de los Taraies. Como las lluvias son unos años más abundantes que otros, sigue el lago la misma regla en su estension, y como su contorno pende de la mayor o menor horizontalidad de los terrenos, es tambien muy irregular e imposible de describir puntualmente. Sin embargo daré una idea de este famoso lago, hablando primero de su estension al Oriente del río Paraguay.

7. En los 17 grados de latitud donde principia, tiene como 20 leguas de anchura contadas desde el río Paraguay hácia el Este, y continúa con la misma anchura, ya más ya menos, hasta el paralelo de 22 grados: esto es por más de cien leguas, dejando aislados los cerritos de San Fernando o Pan de azúcar y a otros. Por la parte occidental del mismo río, comienza el lago en los 16 grados y medio de latitud, y sigue hasta los 17 y medio, haciendo una entrada de muchas leguas en la provincia de los Chiquitos. Desde los 17 grados y medio hasta los 19 y medio, se estiende poco al Occidente del citado río, pero continúa hasta el paralelo de 22 grados, introduciéndose mucho en el Chaco, y aun más por la provincia de los Chiquitos. De modo que su longitud de Norte a Sur puede computarse poco más o menos en 110 leguas, y su anchura en 40 sin que su poco fondo permita navegarse sino por el río Paraguay que lo corta a lo largo. Lo singular es que cuasi todo él esta seco y sin agua para beber gran parte del año, aunque lleno de espadañas y plantas acuáticas. Se creyó por algunos que este lago daba principio al río Paraguay y es lo contrario, que se forma el lago de lo que rebosa del río. Otros digeron que dentro de este lago se hallaba el imperio de los Taraies o del Dorado o del Paititi, y adornaron todas estas mentiras con otras aun mayores.

8. Tambien se secan en verano las albercas Aguaracaté hácia los 25 grados; las que hay al Norte y al Sur de la laguna Ipoa en el paralelo de 26 grados; el de Nembuai en el de 27 (las tres al Este del río Paraguay) y una multitud innumerable de todas estensiones en la inmediacion de los rios y arroyos.

9. Aunque las lagunas sean permanentes todo el año, todas tienen poca profundidad. De esta clase son las de Mandihó en los 25º 20’, la Ipacarai hasta los 25º 23’ la Iberá al Sur del río Paraná muy cerca de él, la Miri y la Manguera hácia los 33º con otra multitud innumerable de chicas y grandes que hay en el Chaco y en todas partes. De manera que estas lagunas y los anegadizos indicados en los números precedentes, escluyen del cultivo unas estensiones de pais mayores que muchos reinos de Europa. El trabajo esta en que la horizontalidad se opondrá siempre al desagüe y en que la poca profundidad no permitirá navegacion. La misma horizontalidad se opone aun de otra manera al cultivo y poblacion; pues por ella hay distancias muy grandes sin rios, ni arroyos ni fuentes; como sucede desde el río de la Plata al estrecho de Magallanes y en una gran parte del Chaco.

10. Las peñas que componen los cerritos y serrezuelas son areniscos de diferentes granos y dureza que el tiempo descompone; pero las de las inmediaciones de Montevideo son granitos. En la superficie de las lomas de la frontera del Brasil y sus inmediaciones, suele asomar la peña arenisca, y alguna vez hay descubiertos unos pedruscones de ella, de modo que al parecer el pais oriental de los rios Paraná y Paraguay se compone de un peñasco de una pieza, cubierto de una costra tan delgada muchas veces, que no es suficiente para el cultivo ni para que se arraiguen árboles quizás en una estension de mil leguas cuadradas. No sucede asi en los lugares más horizontales y más bajos como lo es el Chaco o el pais occidental a los citados Paraguay y Paraná y el muy grande desde el río de la Plata hácia el Sur. En estos paises esta la peña más profunda, y a veces a 12 o 16 varas de la superficie; pudiéndose atribuir esto, a que las aguas han bajado más tierra de las cordilleras que la que pueden arrastrar de la parte del Este.

11. En algunas lomas hácia la frontera del Brasil he visto, tal cual vez, asomar vetas de cuarzo muy blanco y en algunos cerritos se ven pizarras azules y amarillazas en hojas muy gruesas. Las piedras de chispa son raras y donde más he encontrado es en un arroyito cerca de Pando a 7 leguas de Montevideo; pero no escasean las de afilar en el Paraguay. En el pueblo de Inti por los 26º 30’ hay una cantera de piedra iman que parece de inferior calidad, y con ella esta empedrado el patio del cura. Caminando de Yapeiú al Salto de Uruguay, se vé la madre de un arroyo llena de piedrezuelas muy claras, cristalinas, amarillas y rojas, que creo sean cornalinas; y tambien las hay en el Valle de Pirain del Paraguay, y por los 32º escasos de latitud en las cercanias al Oeste del río Uruguay. En bastantes parages se encuentra lo que llaman cocos y son unos pedruscones sueltos que encierran dentro cristales con sus facetas apiñados como los granos de una granada. Los hay de varios colores, y los mayores y más bellos estan en la serrezuela de Maldonado. Aseguran alli que por la costra esterior va penetrando el jugo que forma dentro los cristales, y que creciendo estos y faltándoles cavidad, rebienta el coco con un estruendo igual al de una bomba o cañonazo. Los cascajos y guijarros, son muy raros y de los que hay, los más se encuentran en el cauce de las cabeceras de los arroyos y rios: más nunca he visto brechas o peñascos formados de cascajo. Hablando generalmente son tan raros los parages que tengan piedras rodadas y sueltas, como que se pueden caminar muchas leguas sin encontrar una piedra como nuez; y aun presumo que ninguna de las piedras mencionadas en este número se encuentra al Occidente de los rios Paraguay y Paraná ni al Sur del Río de la Plata.

12. No tengo noticias de canteras de piedra de cal sino de las que hay en las barranqueras de los rios Paraná y Uruguay en el paralelo de 32º y otras en algunas de las serrezuelas de Maldonado. Parece que la del Paraná es una piedra compuesta de conchas marinas aun no bien marmolizadas, que tienen arcilla en muchos de sus intermedios, de donde viene ser su cal de inferior calidad. Las piedras de cal del Uruguay no lo parecen a primera vista, ni tienen conchas ni se asemejan al mármol y tampoco dan más que mediana cal. Las que he visto de Maldonado son unos pedruscones, como cántaros y tinajas, de mármol blancuzco con el grano fino y se encuentran sin union unos con otro entre dos muros de pizarra comun dan una cal sobresaliente. Tambien hacen cal de inferior calidad en Buenos-Aires de algunos bancos de conchitas fluviales. Aunque yo no conozca otras caleras, es de esperar que el tiempo y la necesidad las descubrirán. En cuanto al yeso, no se conoce otro que el que hacen de unos pedruscones que encuentran sueltos en el cauce del río Paraguay por los 26’ 17’ de latitud, y en el del Paraná por los 32º.

13. Se dijo en el número 10 que lo interior de aquellos paises parecia ser un peñasco de una pieza, cubierto de una costra más o menos delgada. Esta costra es de arena en aquellas partes donde se han descompuesto las peñas, como en los pueblos de la Emboscada, Altos, Atira, Tobati y otros; pero hablando generalmente es una arcilla algo negrizca en la superficie por los vegetales podridos. Se encuentran en aquellos paises arcillas muy blancas, muy rojas, muy amarillas, negras y de colores medios; aunque parece que abundan más las de colores vivos hácia la frontera del Brasil, y que quizás no las hay de esta especie en el Chaco ni al Sur del río de la Plata. Disolviendo en agua la blanca, como si fuese cal, blanquean las casas campestres, pintando los zócalos o rodapies con la roja y amarilla; purificando o lavando a la última, resulta un bello ocre. Los planteros del Paraguay fabrican sus cristales de una amarillaza parda, y de la negrizca tomada en las cañadas fabrican tinajas y vasijas. Las hacen con la mano, alisándolas con una conchita, porque no conocen el torno del alfarero. Para que no se rajen al cocerlas, mezclan en la pasta polvos de vasijas rotas; les dan por fuera un baño de greda roja o bermellon y las cuecen llenándolas y cubriéndolas de leña pegándola fuego. Esto se entiende en el Paraguay y Misiones; porque en Buenos-Aires hace poco que se han establecido unos alfareros catalanes.

14. Pero en los paises de lomadas, como son la frontera del Brasil desde el río de la Plata hasta los 24 grados con todas sus inmediaciones hácia el Poniente hasta muy largas distancias, que incluyen las Misiones jesuiticas y mucha parte del Paraguay, aquella costra superficial es un compuesto muy duro de limo rojo y arena, que descomponen las lluvias llevándose el limo y quedando la arena, que algunas veces es negra y escelente para polvos de salvadera. esta mezclada con otra blanca de igual grano, pero esta se separa soplando, quedando la negra por más pesada, como que tiene fierro pues la atrae el iman. En la frontera del Sur de Buenos-Aires, esta lo que llaman cerrito colorado, y es compuesto de aquella arenilla de que se hacen las ampolletas o relojes de arena.